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QDD FOTOGRÁFICA DE ASFOALH EN LA SAUCEDA

En el corazón del Parque Natural de los Alcornocales.

El sábado 16 de noviembre, una mañana fresca y luminosa, diez socios de ASFOALH: Fran Garrido, Enrique, Miguel, Klaus, Antonio, Paco Bernal, Fran, Pepe y yo mismo nos embarcamos en una nueva aventura fotográfica que nos llevaría al corazón del Parque Natural de los Alcornocales, entre Cádiz y Málaga. Nuestra cita comenzó a las 8:30 en Fuengirola y a las 8:40 de la mañana, hicimos una parada en el tradicional restaurante La Butibamba, en la Cala de Mijas. El lugar, conocido por sus desayunos abundantes y sabrosos, nos ofreció el arranque perfecto para una jornada que prometía ser tan deliciosa como fotográfica. Mientras los primeros rayos de sol iluminaban las mesas, todos disfrutamos de un suculento desayuno: tostadas zurrapa, lomo, tomate y aceite, y abundante café, y, por supuesto, la mejor compañía.

Después del abundante desayuno, nos pusimos en marcha rumbo a La Sauceda. Un recorrido en coche que, entre conversación y buen ambiente, pasó volando. Finalmente, a las 11:00, llegamos a la entrada del Parque Natural de los Alcornocales. Nada más descender de los vehículos, nos vimos rodeados por un mar de alcornoques y una brisa fresca que nos recordó lo afortunados que éramos de disfrutar de este entorno natural.

La Sauceda, un paraje repleto de historia y biodiversidad, nos esperaba para ser fotografiado. Con las cámaras listas y las mochilas bien ajustadas, nos adentramos en los senderos del parque, algunos buscando las panorámicas impresionantes de la sierra, mientras otros se concentraban en los detalles: las setas diminutas, la textura de la corteza de los alcornoques, el juego de luces y sombras entre las hojas, y el suave correr del agua en el arroyo. La naturaleza en su máximo esplendor nos invitaba a experimentar con las luces y sombras, aprovechando la suave luz de la mañana.

A las 14:30, cuando la mañana ya comenzaba a dar paso a la tarde, decidimos hacer un breve receso para degustar los bocadillos que habíamos traído. Nos acomodamos en una zona tranquila del parque. 

Con la energía renovada, continuamos nuestra exploración. La suave luz que el nublado tamizaba nos parecía perfecta, creando efectos visuales sorprendentes entre los árboles y su verde y reluciente musgo. A lo largo de la tarde, algunos se acercaron al río cercano para fotografiar el agua que fluía suavemente entre las rocas, mientras otros buscaban nuevas perspectivas con las setas. Las cámaras se disparaban sin descanso, alguna se bañaba en el arroyo y a otra le dio por suicidarse, pero en general, capturábamos la serenidad de los rincones más escondidos y la belleza inmutable de la naturaleza.

Finalmente, a las 17:30, decidimos poner fin a la jornada, no sin antes hacer una última parada para compartir la deliciosa tarta de zanahoria que nuestro socio José Miguel tuvo la gentileza de elaborar y compartir. 

La quedada terminó con la satisfacción de haber vivido una jornada plena, rodeados de naturaleza y buena compañía, con la promesa de futuras quedadas fotográficas en las que seguir disfrutando y aprendiendo juntos. En el camino de vuelta, ya comenzábamos a planear el próximo destino para nuestra pasión común: la fotografía.

Juan José Ortiz Soler
Vicepresidente de ASFOALH